«El Príncipe» ha muerto, lo encontraron ayer abandonado en un tugurio. Era un tipo delgado, alto, delicado, con un modo de andar extraño y minucioso. Antes todos le decían «La Princesa», pero luego del brutal altercado con Artemio comenzaron a llamarle «El Príncipe».
Fue encontrado ayer decapitado y capado, sentado en la letrina más asquerosa del recinto. Cuentan algunos que tenía la cabeza cercenada entre las manos y un falo moribundo incrustado en la boca. Lo primero que se pensó fue en un acto de homofobia. Lo que en verdad pasó -y nunca se sabrá- fue que el mismo Príncipe quiso meterse su falo en la boca, y fue tan grande su esfuerzo por lograr esa proeza que se quebró la nuca, y el cuello se le desgajó hasta quedar literalmente partido, la cabeza colgándole; y como hubo perdido la conciencia ya, doblado, retorciéndose, luchando inútilmente, mordió su miembro sin saber lo que mordía e, inconcientemente, lo arrancó, y así quedó, tal como lo hallaron, postrado en el último rincón de aquel tugurio maloliente.
Lima, febrero de 2007.
Fue encontrado ayer decapitado y capado, sentado en la letrina más asquerosa del recinto. Cuentan algunos que tenía la cabeza cercenada entre las manos y un falo moribundo incrustado en la boca. Lo primero que se pensó fue en un acto de homofobia. Lo que en verdad pasó -y nunca se sabrá- fue que el mismo Príncipe quiso meterse su falo en la boca, y fue tan grande su esfuerzo por lograr esa proeza que se quebró la nuca, y el cuello se le desgajó hasta quedar literalmente partido, la cabeza colgándole; y como hubo perdido la conciencia ya, doblado, retorciéndose, luchando inútilmente, mordió su miembro sin saber lo que mordía e, inconcientemente, lo arrancó, y así quedó, tal como lo hallaron, postrado en el último rincón de aquel tugurio maloliente.
Lima, febrero de 2007.